
Programa 02
La CachetonaUn remolque que se convierte en escenario y lleva teatro profesional, gratuito, a comunidades de Sonora donde no hay teatro.
A quién atiende
Comunidades de los 72 municipios de Sonora, secundarias, preparatorias, universidades, organizaciones vecinales y organizaciones de la sociedad civil. Cualquiera de ellas puede solicitar una función, y damos prioridad explícita a las zonas de alta marginación.
Y los artistas a los que emplea. Cada producción de La Cachetona contrata su propio reparto y su propio equipo creativo —dirección, escenografía, iluminación, vestuario, sonido—, distintos de los que sostienen la cartelera del foro: son plazas que se suman a las que ya existen, no el mismo trabajo repartido entre los mismos. Para quien las ocupa, una gira de este tamaño significa meses de trabajo continuo y no una función suelta.
Qué resuelve
En México, 34.1% de las personas que no van al teatro dicen que la razón es que no hay funciones donde viven, de acuerdo con la estadística nacional de consumo cultural del INEGI. No es desinterés: es ausencia de oferta. Sonora es un estado de 180 mil kilómetros cuadrados con una sola ciudad que sostiene cartelera permanente. Para la mayor parte del territorio, el teatro es algo que ocurre en otra parte.
La Cachetona invierte el problema. En lugar de esperar a que el público llegue al foro, el foro viaja.
Cómo funciona
El nombre viene de una troca: La Cachetona es el camión que aparece en Juilas que vamos lejos, de Sergio Galindo. El remolque se abre y queda un escenario con iluminación y audio propios, autónomo de la infraestructura del lugar. Basta con que haya electricidad, espacio para maniobrar y acceso para un remolque tirado por auto; el montaje toma alrededor de una hora, según la obra. Las comunidades y las escuelas solicitan la función, firman una carta compromiso y garantizan un público de entre 50 y 120 personas. La función es siempre gratuita y sin aportación alguna del público ni de quien la recibe.
Las obras no son versiones de gira de la cartelera: se conciben para La Cachetona, con su propio reparto y su propio equipo creativo. Se escriben y se montan para un escenario que llega en remolque, se ve a pleno sol o de noche en una plaza y se juega a un metro del público. Algunas, después, pasan al repertorio del foro.
Para buena parte de quienes la reciben es el primer contacto con el teatro, y el programa está pensado para ese encuentro: llevar arte escénico a comunidades, espacios y públicos que rara vez o nunca lo han tenido cerca.
Dónde va
103 funciones en su primer año, 2021. En 2024 la gira llegó a 21 de los 72 municipios de Sonora, de un extremo a otro del estado. Las funciones escolares reúnen entre 135 y 200 asistentes.
El programa ha sido invitado al Centro Cultural Universitario de la UNAM.
Qué hace posible el financiamiento
Que la función sea gratuita en el lugar donde llega es justamente lo que le da su valor. Y el efecto de acompañarlo se ve de inmediato: cada colaboración se traduce en una comunidad más donde hay teatro.
Lo que sostiene el programa son cuatro cosas, y ninguna la paga la taquilla.
El trabajo de su propio equipo. La Cachetona contrata reparto y equipo creativo propios, distintos de los de la cartelera, de modo que cada producción abre empleo nuevo en lugar de redistribuir el que ya había. Y cada función de gira es una jornada completa: viajar, montar, actuar, desmontar y volver. El programa existe en la medida en que ese trabajo se pueda pagar.
La producción de la obra nueva. Cada obra de La Cachetona se concibe para el programa: reparto propio, equipo creativo propio —dirección, escenografía, iluminación, vestuario, sonido— contratado para ese estreno. Es una producción completa, no una adaptación de algo que ya existía. Y lo que se invierte ahí rinde dos veces: la obra nace para la gira y después puede entrar al repertorio del foro.
El traslado. Combustible, casetas, hospedaje y viáticos de un equipo que cruza un estado de 180 mil kilómetros cuadrados para dar una función de una hora. Los apoyos públicos disponibles cubren la actividad, rara vez el camino.
El remolque. Es un vehículo, y los programas públicos que sostienen a la compañía excluyen expresamente la compra de bienes. El programa entero depende de una unidad que solo un donativo privado puede renovar.
Un donativo a La Cachetona se traduce en cuántas funciones hay, a cuántos municipios llega la gira del año y en qué condiciones sale el equipo a la carretera. Es la relación más simple de todo el marco: más recursos, más comunidades.
Contacto
Paulina Serrato, programas y procuración de fondos · proyectos@mentidero.mx
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