Categoría: Entrevista

  • Desde Argentina a México: La Aventura de Payasa Caquita

    Desde Argentina a México: La Aventura de Payasa Caquita

    Esta es una transcripción realizada por Inteligencia Artificial.

    Entrevista realizada en Noviembre del 2022. Festival DMT.

    Payasa Caquita:
    Hola, ¿cómo están? Es mi primera vez en México, y estoy muy emocionada porque tengo una gira programada con cuatro festivales. Conocí a César Ensalada, un payaso de Guadalajara, en el MICA, un programa del gobierno argentino donde presentamos nuestro trabajo. Allí, productores de varios países seleccionan espectáculos para sus festivales, y es así como llegué a México.

    Descubrí la técnica del clown en 2011, y me enamoré de inmediato. Desde entonces, no he dejado de tomar talleres, aunque hace dos años bajé la intensidad. En 2013, comencé a trabajar en un circo como asistente de pista y payasa, donde aprendí casi todo lo que sé.

    Estudié educación física por tres años, pero cuando me mudé a Mar del Plata, descubrí mi lado artístico y comencé a estudiar teatro. Fue allí donde me encontré con el clown, y ya no me gustó el teatro convencional. El clown me permitió ser yo misma.

    Payasa Caquita
    Payasa Caquita en el DMT Festival Internacional de Artes Escénicas

    En Argentina, el público para el clown es fuerte, y México se parece mucho en cuanto a su gusto por lo alocado. La energía que tiene Caquita resuena aquí, y la reacción de la gente me emociona mucho. Estoy disfrutando todo lo que estoy viviendo.

    En el DMT (Desierto en el Desierto), me recibieron muy bien, me llevaron a comer, me dejaron descansar al sol, y la gente fue muy amable. Me abrazaron con ojos llorosos, lo que me hace sentir que estoy en el camino correcto.

    Creo que el arte existe para que cada uno pueda expresar lo que tiene dentro, y es importante que la gente venga a ver arte, sea danza, teatro, clown o circo. Puede que te guste o no, pero lo importante es estar abierto a la experiencia. Esto debería enseñarse en las escuelas.

    Me pueden seguir en Instagram como @payasa.caquita y también tengo una página web: www.payasacaquita.com. No solo hago a Caquita, también tengo otros personajes, pero ahora me estoy concentrando en este, y me genera cosas lindas. ¡Tengo ganas de ir a la playa y espero que me lleven! Estoy muy agradecida por la invitación.

    La entrevista completa puede verse en el canal de YouTube de El Mentidero. Ver aquí

  • Del Corazón de Yucatán: Raquel Araujo y su Visión del Teatro Contemporáneo

    Del Corazón de Yucatán: Raquel Araujo y su Visión del Teatro Contemporáneo

    Esta es una transcripción realizada por Inteligencia Artificial.

    Entrevista realizada en Octubre del 2020.

    Paulo Galindo:
    Amigos del Mentidero Live, hoy estamos con lo prometido: una súper invitada, talentísima creadora teatral, proveniente de un lugar muy lejano a Hermosillo, Sonora, geográficamente, pero muy cercano a nosotros gracias al teatro. La maravillosa Raquel Araujo, bienvenida al Mentidero 2.0.

    Raquel Araujo:
    Muchísimas gracias, pues es un verdadero gusto poder estar aquí, unidos a pesar de la distancia y de la contingencia, y encantada de poder conversar un ratito contigo. Un abrazo a todos los que están allá en sala.

    Paulo Galindo:
    Muchas gracias, Raquel. Cuéntanos, para quienes no te conocen en Hermosillo, especialmente para los jóvenes que empiezan a hacer teatro, ¿quién eres, dónde está La Rendija y qué hacen en Mérida, Yucatán?

    Raquel Araujo:
    Claro que sí. Pues yo soy yucateca, nací en Ticul, un poblado del interior del estado, y me fui a estudiar Filosofía y Letras. Por ahí de finales de los ochentas, principios de los noventa, creamos Teatro de La Rendija. Fue una época súper bonita, ya sabes que la universidad es una época hermosa para todos los que hemos pasado por ahí. Empezamos a meternos en el mundo del teatro y administramos durante dos años el Teatro Santo Domingo, en esa plaza muy bonita que está cruzando la calle de donde solían estar los señores que escribían a máquina. Ahí estuvimos y fue una época muy bella, donde todos estábamos chavitos. Recuerdo, por ejemplo, que Javier Chabó hizo ahí sus primeras 100 representaciones de «Tempranito y en Ayunas» en ese hermoso teatro de los altos de los arcos de Santo Domingo. Ahí comenzó una trayectoria donde empezamos haciendo teatro autobiográfico y performance en una época donde el teatro no se pensaba como ahora, con fronteras más porosas y donde todo cabe y se mezclan las disciplinas.

    Así comenzamos, en una época en la que estábamos mucho más cerca de X Teresa y de los compañeros que hacían performance. Fue una época hermosa, pero después nació la necesidad de salir de la Ciudad de México. Nosotros estábamos en un movimiento muy rico en la ciudad, pero aquí tenía a mi familia, mi mamá ya era una señora grande, y salió la oportunidad de mudarnos a Yucatán. Fue una época muy importante para hacer cosas interesantes, como la creación de la Escuela Superior de Artes de Yucatán. En 2002 nos mudamos para acá y fue muy interesante porque tuvimos que reinventar el grupo. Todas estas actividades tenían que construirse de otra manera para crear audiencias aquí en Yucatán. Entonces, comenzamos con un giro que se llama hasta la fecha «Los Clásicos Vistos por La Rendija». Empezamos a montar obras como «La Importancia de Llamarse Ernesto» de Oscar Wilde y «Tío Vania» de Chejov. Nos echamos una temporada larga con obras de Chejov, que es un autor que amamos. Fue muy lindo porque aquí me reencontré con maestros queridísimos como Glemen Diburu, que es como la decana del Teatro Yucateco. Comenzamos a hacer obras con otro corte, sin dejar de lado la búsqueda de la contemporaneidad como una crítica de la sociedad y de nuestro pensamiento. Así creamos La Rendija aquí y abrimos un espacio. El primero se llamó Escena 40° por el calor saso que hay acá, y si me ven aquí con el ipil y los ventiladores, es porque aquí estamos vaporizando.

    Paulo Galindo:
    A nosotros ya se nos está yendo.

    Raquel Araujo:
    Pues qué rico, ¿eh? Aquí es calor, calor, calor todo el año. Se llamó 40° ese primer espacio. En 2004 lo abrimos, pero después tuvimos que cerrar, ya sabes, la falta de recursos a veces nos obliga a cerrar los espacios. Pero después volvimos a abrir Teatro de La Rendija, esta vez Casa Teatro de La Rendija, en 2009. Y desde entonces, ha sido muy lindo porque desde 2004, con Escena Sur y Escena 40°, comenzó a crearse un movimiento o la recuperación de un movimiento de salas alternativas. Mérida ahora está poblada de espacios alternativos de diferente tipo: teatro, danza, galerías, cine. Han habido varios espacios que han tenido que cerrar, pero en general, ha sido un movimiento muy lindo. Y es algo que, vaya, no inventamos el agua. En realidad, en la ciudad de Mérida ya desde los 50’s comenzó una tradición de abrir espacios independientes, autónomos aquí en la ciudad.

    Paulo Galindo:
    ¿Y cómo les va con la creación de públicos? ¿Cómo fue ese encuentro de pasar de la Ciudad de México, donde sabemos que hay más espectadores y más oferta, a llegar a Mérida, donde quizá todavía no estaba esta gran oferta de espacios independientes?

    Raquel Araujo:
    Claro, pues con Escena Sur y Escena 40° fue muy bonito porque realmente fue una avalancha. Nosotros abrimos y los grupos, algunos se revitalizaron, otros se crearon. El maestro queridísimo José Ramón Enríquez, que ya sé que estuvo aquí con ustedes en El Mentidero, y que es alguien a quien visitamos.

    Paulo Galindo:
    Nos dio la patadita.

    Raquel Araujo:
    Fantástico. Hacía relativamente poco que se había mudado a vivir aquí a Mérida, y de hecho, estrenó, me parece, tres obras en ese período de año y medio que estuvo abierto Escena 40°. Montó «La Gaviota» con unos estudiantes maravillosos de una generación del Centro de Capacitación Teatral que actualmente están haciendo cosas increíbles: Ulises Vargas, Susan Tax, Mabel Vázquez, Osvaldo.

    Paulo Galindo:
    Los hemos tenido por acá, los conocemos bien porque en el Festival de Península a Península los hemos tenido como invitados, y la verdad que siempre son muy talentosos.

    Raquel Araujo:
    Sí, entonces imagínate, ahí fue su egreso con el maestro. Y pues también montó José Ramón «Aguantando al Taquero» de Miguel Canto. Fue una época de enorme efervescencia en ese pequeño periodo, y la gente tenía mucha curiosidad. De pronto, el público llegaba muchas veces sin saber qué había programado ese día y entraban a ver lo que hubiera.

    Paulo Galindo:
    Fue muy bueno.

    Raquel Araujo:
    Después, sostener La Rendija desde 2009 hasta la fecha no ha sido fácil. De pronto, tenemos poca audiencia, pero te puedo decir que sostener los espacios alternativos y sus temporadas, donde estábamos antes de la pandemia abiertos el fin de semana y muchas veces desde el jueves, significa que el público se ha multiplicado. Es un público que tanto va a Casa Tanicho, como a la Sala de Arte Crecida a Berranza, a La 68, como llega a La Rendija o como va a actividades del Ayuntamiento de Mérida, por ejemplo. Se ha creado una serie de espectadores que están buscando este tipo específico de teatro y de arte que se genera en los espacios más pequeños.

    Paulo Galindo:
    Se oye interesantísimo y te agradezco mucho que nos acompañaras hoy. El tiempo es breve, se nos acaba, y pudiéramos estar aquí horas. Ya sacamos el café y platicamos, pero dime para irnos despidiendo, porque nos quedan unos segunditos, ¿qué es para ti el teatro? ¿Qué ha sido tu vida en el teatro? ¿Qué es hoy, cómo lo ves de hoy para atrás y para lo que viene?

    Raquel Araujo:
    Pues mira, para mí el teatro y el arte en general son la forma de comprender el mundo. Es la manera de aproximarme a esta existencia nuestra, que ahora nos ha puesto en jaque el COVID, cuestionándonos sobre la forma mejor de vivir y mejor de morir. Entonces, el arte para mí es eso: la comprensión del mundo y de la existencia.

    Paulo Galindo:
    Raquel, muchísimas gracias. El Mentidero es tu casa, tienes tu casa en Hermosillo, en El Mentidero, cuando gustes. Esperamos tenerte por acá pronto. Sería un honor.

    Raquel Araujo:
    Y ustedes acá, aquí en La Rendija y a través de la ANTI estaremos en contacto. Muchísimas gracias a todos aquellos que nos están viendo y un abrazo muy grande, mi queridísimo Paulo.

    Paulo Galindo:
    Abrazos de regreso para ti. Muchísimas gracias, bienvenida al Mentidero cuando gustes. Gracias, Raquel.

    La entrevista completa puede verse en el canal de YouTube de El Mentidero. Ver aquí

  • Entre el Teatro, el Cine y la Televisión: La Pasión de Mauricio Isaac por Actuar

    Entre el Teatro, el Cine y la Televisión: La Pasión de Mauricio Isaac por Actuar

    Esta es una transcripción realizada por Inteligencia Artificial.

    Entrevista realizada en Octubre del 2020.

    Paulo Galindo:
    Cerramos la segunda temporada del Mentidero Live 2.0 de lujo con un invitado que les puedo decir es talento encarnado: guapo, simpático, generoso, maravilloso compañero, el gran, grandísimo, Mauricio Isaac. ¡Qué gusto verte!

    Mauricio Isaac:
    ¡Qué alegría verte, qué alegría estar aquí en el Mentidero, poder compartir un ratito dentro de esta forma de pausa extraña! La felicidad se hace presente el día de hoy.

    Paulo Galindo:
    Estamos muy contentos de tenerte con nosotros. Tenemos poco tiempo y me gustaría que le platicaras a nuestro público, al público del Mentidero de Hermosillo, que seguro te conoce, que te ha visto por ahí en las películas y en la televisión. Cuéntanos un poquito cómo es la vida del actor, qué haces, cómo es tu trabajo, cómo es el día a día, cómo es tu relación con el teatro, con el cine y con la tele.

    Mauricio Isaac:
    Bueno, últimamente prefiero no hablar mucho porque estamos encerrados, pero lo que pasa es que uno, al menos yo, me he dado cuenta de que uno es actor todo el tiempo. No es que uno esté actuando todo el tiempo, sino que uno está siempre pensando en construir al personaje que tiene, ya sea en una obra de teatro o en una película. Siempre estás imaginando, observando. Para mí, ser actor es como cuando tienes siete años y decides hacer un personaje, y no te cuestionas si estás usando el vestuario adecuado, simplemente lo haces. Cuando somos niños y jugamos a los vaqueros, ya eres el vaquero y no hay cuestionamiento. Creo que sigo haciendo lo mismo, nada más que ahora con un sueldo, y eso es maravilloso para mí. Sigue teniendo la misma calidad de juego, el mismo espíritu lúdico y de delirio, liberador y terapéutico. Para mí, es un regalo que me hice en la vida al decidir ser actor.

    Paulo Galindo:
    Oye, Mau, tuve la fortuna de trabajar contigo, y puedo decir que eres uno de esos actores que se siente que se divierte. Si estás con él, sientes que te la estás pasando increíble.

    Mauricio Isaac:
    Totalmente, te juro que no puedo ver el trabajo de otra manera. No puedo ver esta actividad de otra forma, porque en inglés se dice to play y en francés jouer, que significa jugar. Aunque sea un personaje muy dramático, al final es el mismo espíritu, el mismo juego de entrarle a una dinámica ficticia, pero con todo tu ser, con todo tu espíritu, y además con el regalo de compartir con otras personas la ficción. Para mí, es un gozo increíble. Creo que se forman lazos muy estrechos de amistad y muchísimo cariño, porque uno pone en juego muchas cosas cuando actúa, como las emociones y la conexión con el otro. Eso me parece muy humano, y creo que debería suceder en la vida normal, seas actor o no: tratar de ser un actor empático y conectar con el otro.

    Paulo Galindo:
    Claro. ¿Y cómo cambia ese juego? Eres un actor que brinca con mucha facilidad del teatro al cine y a la televisión. Te hemos visto en un montón de proyectos distintos. ¿Cómo haces esos cambios de un medio a otro? Porque platicamos en uno de nuestros programas con Rodrigo Murray, y él decía: «El juego es el mismo, estoy jugando lo mismo, solo que en diferente lenguaje». ¿Cómo lo vives tú?

    Mauricio Isaac:
    Sí, exacto, es lo mismo. Es abordar desde el juego una ficción a partir de un personaje. En el cine, hay otra técnica, quizás una actuación más contenida porque a veces tienes la cámara muy cerca, y el nivel de energía es distinto. En el teatro, tienes la posibilidad de ser más expresivo para llegar a la última butaca con la voz y el gesto, es otro despliegue de energía, pero el espíritu y el compromiso con los personajes y la ficción son los mismos. La tele, por ejemplo, es muy rápida; es una escena tras otra, y tienes que estar resolviendo constantemente. También se presta mucho para estar abierto a que sucedan cosas, ya sea a nivel de improvisación o a nivel de accidentes afortunados, y eso pasa en el teatro, en el cine, y en la tele. Como actor, he llegado a considerar que, al momento de decir «acción» o «tercera llamada», ya no hay nada que pensar, solo es estar presente. La construcción es previa: la construcción del personaje, la estructura de la obra o del guion, pero al momento de decir «acción», todo queda atrás. Es como volar, y es una maravilla. También es como regalarse ese momento de estar en el presente, en el aquí y en el ahora.

    Paulo Galindo:
    Es bonito, es como escaparse por un segundo de ser uno mismo y dejar descansar toda esta cosa que nos agobia en el día a día y entrar en la ficción, que te despega un poco de eso.

    Mauricio Isaac:
    Totalmente, y al final, uno mismo está brindando sus emociones a los personajes. Uno se vuelve como una manguera por donde pasa el agua, y hay que ser ese conducto donde fluyan las emociones. Pero, al final, también se trata de uno mismo. Es curioso porque, como dicen, el cuerpo no sabe qué es ficción. Si estoy actuando en una situación de enojo o de tristeza, el cuerpo al final reacciona a esa emoción, recibe el enojo. Entonces, el cuerpo no sabe qué es ficción, así que acabas conectando con tus propias emociones, recuerdos, traumas, etcétera, y también es muy liberador.

    Paulo Galindo:
    Sí, es muy padre poder experimentar estas cosas y tener la capacidad de cortar. Trabajas con una emoción, llega el corte y se corta todo lo demás, aunque siempre te deja agotado.

    Mauricio Isaac:
    Totalmente, y soy de la idea de que, una vez que cuelgas el vestuario en el camerino o en el set, no te lo llevas a casa. Tratas de cortar y decir: «Mañana me vengo a encabronar otra vez a las ocho, o si me encabrono será por otra cosa». No es sano para mí estar viviendo el personaje todo el tiempo.

    Paulo Galindo:
    No eres de esos actores de «método» que dicen «Voy a ser taxista, entonces voy a estar tres meses como taxista para ver qué se siente».

    Mauricio Isaac:
    La verdad es que no. Puede haber un entrenamiento previo, como dices, de ser taxista, por ejemplo. A lo mejor lo pruebas para sentirlo, pero ya, al momento de empezar a trabajar, es el día de llamado o de función y ya. Porque para mí, por eso también tiene ese sentido lúdico. Es como «mañana voy a venir a jugar otra vez». Es como aprender a relajarse.

    Paulo Galindo:
    Mau, te agradezco mucho que estés con nosotros y que nos hayas regalado estos minutos para platicar. Quisiera cerrar la entrevista preguntándote, ¿qué es lo más lindo que has experimentado en el teatro? ¿Qué te llevas del teatro contigo todo el tiempo? ¿Cuál es ese «amuleto» que te llevas al camerino del teatro siempre?

    Mauricio Isaac:
    ¿Amuleto como objeto, o cómo lo dices?

    Paulo Galindo:
    Como recuerdo, como memoria. Sé que los actores tenemos estas cosas, llegas al camerino y tienes tu propio ritual. Muchas veces, el ritual no es necesariamente un objeto físico, sino un pensamiento recurrente, algo a lo que recurres antes de estar en el teatro. ¿Tienes eso?

    Mauricio Isaac:
    Me ha pasado que la ficción me ha regalado situaciones que no pude vivir en la vida real. Por ejemplo, una obra de teatro que hice el año pasado, bueno, todavía a principios de este año, se llama La desobediencia de Marte. La relación padre-hijo al final… Mi padre falleció hace seis años, y hubo muchas cosas que no pudimos platicar o que no pude decirle, y curiosamente en ese texto había muchas cosas que yo hubiera querido decirle a mi padre. Víctor Trujillo, que era con quien yo compartía escena, de pronto, te lo juro, se parecía a mi papá. Para mí, fue muy terapéutico y muy liberador, y es un regalo de la vida inmenso. Hay un diálogo con mi «padre» a través de Víctor Trujillo en la obra, y lo que te decía hace rato: como también ese regalo que me llevo, esas cosas maravillosas, es la gente con la que uno conecta y se vuelven personas entrañables, como tú. Hemos compartido el set de la ficción, y pues eres alguien a quien yo quiero muchísimo.

    Paulo Galindo:
    Yo también, Mauricio. Te lo agradezco mucho. Qué maravilla, qué bonita anécdota. Ciertamente, el teatro, la ficción y esta profesión nos regalan cosas muy curiosas de pronto, cuando menos lo esperamos. Los compañeros de la compañía lo decían aquí: cuando menos lo piensas, estás parado en medio de la cancha del Estadio Azteca, y cuando estabas estudiando actuación jamás pensaste que ibas a estar ahí parado.

    Mauricio Isaac:
    Exacto, en el coloso de Santa Úrsula y con la camiseta de ese equipo que no voy a nombrar todavía, por favor.

    Paulo Galindo:
    No, por favor, queremos que sigan viendo El Mentidero.

    Mauricio Isaac:
    Exacto. Pues nos despedimos.

    Paulo Galindo:
    Mau, te agradezco mucho. Es un placer siempre platicar contigo. Yo te diría que mandemos un saludo a nuestro queridísimo Enrique Arriola, que no está en el programa, seguramente me va a reclamar, pero ya después me tocará la tercera. 

    Mauricio Isaac: 

    Ese cabrón también tiene que estar. Es de mis actores favoritos, es un cuate adorable con un talento inmenso. 

    Paulo Galindo:

    Le mandamos un saludo. ¡Saludos, Enrique! Así nos despedimos de la entrevista en El Mentidero Live, segunda temporada, con Mauricio Isaac. Muchas gracias, Mau. Te mando un beso, muchas gracias. ¡Muchos besos!

    La entrevista completa puede verse en el canal de YouTube de El Mentidero. Ver aquí

  • El Compromiso con la Cultura: María Dolores del Río y el Estímulo Fiscal en Sonora

    El Compromiso con la Cultura: María Dolores del Río y el Estímulo Fiscal en Sonora

    Esta es una transcripción realizada por Inteligencia Artificial.

    Entrevista realizada en Octubre del 2020.

    Paulo Galindo:
    Estamos listos para recibir a nuestra invitada del día de hoy. Es un honor recibir y que nos acompañe la diputada María Dolores del Río. María Dolores, bienvenida. Gracias por tomarte estos minutos para platicar con el público de El Mentidero Live 2.0.

    María Dolores del Río:
    No, al contrario, muchísimas gracias a ti por esta invitación, Paulo. Estoy emocionada.

    Paulo Galindo:
    Qué gusto tenerte aquí. Queríamos platicar contigo un poquito. Evidentemente, este es un programa más relacionado con el tema del teatro, y hemos hablado con gente y creadores teatrales en nuestra primera temporada, con gestores, etc. Además, hemos tenido conversaciones con contribuyentes del Estímulo Fiscal para la Cultura y las Artes del Estado de Sonora, para conocer también el punto de vista de quienes están ahora auspiciando el trabajo del arte y la cultura en el Estado. No podíamos dejar de platicar contigo sobre el Estímulo Fiscal y sobre la importancia que tienen las artes en la sociedad actual, que pudiste ver y reconocer con esa sensibilidad que tienes, y luego llevar este trabajo al Congreso para aprobar el Estímulo Fiscal.

    María Dolores del Río:
    Sí, bueno, yo creo que esa es la función que debemos tener los diputados: escuchar a los ciudadanos, escuchar las propuestas de los grupos. Para mí, primero que nada, te quiero decir que la cultura siempre ha sido un tema importante en mi vida. Hace muchos años, yo era parte de los «cultureros», como nos decían y dicen todavía, y viví las dificultades de hacer cultura en este estado, de hacer arte, de escribir, de hacer teatro, de hacer cine. La verdad es que, con el paso del tiempo, alguien que fue un ejemplo, es precisamente tu papá, quien logró, contra todo pronóstico, empujar el teatro en Sonora. Pero creo que lo que logramos con el Estímulo, Paulo, y agradezco mucho aquella vez que me visitaste en el Congreso, que fue un momento muy importante para mí, cuando me dijiste «traigo una idea» y llegaste con unos papeles, te sentaste y todo. Luego de eso, hicimos una reunión mucho más amplia, y ahí surgió la idea. Lo que pretendemos con el Estímulo, y no sé hasta dónde se ha logrado, es que los artistas y quienes hacen cultura tengan acceso a recursos económicos a través de los empresarios, y establecer una relación distinta entre estos artistas y los empresarios. Una relación de respeto, de compromiso, de colaboración, de trabajo, y no solamente de ayuda. No se trata de tocar la puerta para pedir volantes para un evento, sino de ser parte de este cambio artístico y cultural que ya se está dando en el Estado. Esa fue la visión que logramos plasmar primeramente en la Ley de Ingresos en 2019, y ahora, este año en 2020. Quedan muchos retos. Primero, que los empresarios sepan de esto, porque los artistas lo conocen a través del Instituto Sonorense de Cultura, pero falta que los empresarios conozcan el Estímulo y que no sea un trabajo largo, cansado y complicado para el artista, tener que tocar una puerta tras otra. Ese es el primer reto si se mantiene este Estímulo, Paulo. Y el segundo es evitar que este Estímulo se convierta en algo para los mismos empresarios. Creo que ese es otro reto importante. ¿Y qué quiero decir con esto? Que al final, los mismos empresarios digan «bueno, pues con este Estímulo, que mi hijo ahora haga teatro, o que mi hija ahora pinte», y en lugar de darle el recurso a Paulo Galindo, o a cualquier otro artista de cualquier otra área, se lo den a sus hijos. Necesitamos todos entender que es un momento de abrir oportunidades, no solo a las mismas personas, sino a muchas más. Esos son los dos principales retos que plantearía para este Estímulo.

    Paulo Galindo:
    Y la dificultad que nos dan los tiempos ahora, ¿no? Sabemos que la comunidad artística ha sido una de las más golpeadas por la pandemia, por el confinamiento, por quedarse en casa. Las actividades presenciales como el teatro, los conciertos, las exposiciones, se han visto sumamente afectadas. Ha sido un gremio al que le ha dolido muchísimo. Nos ha dolido que ahora tengamos que platicar virtualmente, y hemos tenido que innovar y crear otras maneras de poder comunicarnos con nuestro espectador, pero no podemos hacer teatro. En ese sentido, la eficacia del Estímulo se ha convertido en una manera de que el artista pueda sostenerse por un tiempo, si ya estaba encaminado en algún tipo de proyecto. Pero, ¿cómo se plantean las nuevas formas ahora? Es decir, ¿qué camino pudiera tomar el Congreso en el sentido de, hablando del arte y la cultura, no solo para este año, que se antoja dificilísimo, sino para el próximo, que se perfila aún más complejo?

    María Dolores del Río:
    Sí, mira, la pandemia vino a complicar todas las actividades económicas. Pero evidentemente hay actividades que fueron mucho más afectadas, y personas que fueron más golpeadas. Una de estas actividades, sin duda, es todo lo que tiene que ver con los eventos, con el teatro, el cine, los espectáculos de música, etc. Ha sido difícil y complicado desde hace muchos años. ¿Cómo hacemos para que se pueda reactivar? Esa es la pregunta. La otra es lo que tú mencionabas: ¿qué hacemos? ¿Cómo lo resolvemos? Estamos a punto de terminar el año, faltan tres meses y muchos artistas, a lo mejor, no han conseguido ni la empresa ni el estímulo, a pesar de tener la aprobación del Instituto Sonorense de Cultura. Sabemos que si no entra este año, entraría el próximo. Pero entonces, el gran reto es que el Estímulo se mantenga. Y yo creo, Paulo, que deberíamos transitar hacia algo que no solamente esté en la Ley de Ingresos, sino que quede en la Ley de Cultura. Si te acuerdas, en algún momento platicamos sobre el análisis y las reformas a la Ley de Cultura, sobre unificar varias leyes relacionadas con la cultura. Al final, el tiempo nos ha ido ganando, pero creo que debemos dejarlo por escrito, para que no sea una lucha momentánea. Porque el próximo año hay elecciones, el próximo año hay cambio de gobierno, y lo más terrible sería retroceder en temas como estos, como ha sucedido con otros temas a nivel nacional relacionados con la cultura.

    Paulo Galindo:
    Sin duda sería el momento perfecto. Se nos acaba el tiempo, pero para ir cerrando, sería un momento ideal para hacer esos ajustes a la Ley de Cultura y plasmar el Estímulo ahí. Además, con todo el aprendizaje que hemos tenido en los primeros años del Estímulo, hacer las correcciones necesarias, pulir ciertos aspectos estipulados en las reglas, para que sea más benéfico para el artista, más sencillo para el empresario, y también para que la burocracia no sea gigante. Así, la institución no verá aumentada su carga de trabajo, y podríamos, como decía Ibargüengoitia, «lubricar el aparato burocrático del país» para que el recurso fluya de manera más sencilla. Creo que estamos en el momento adecuado para lograr eso.

    María Dolores del Río:
    Hagámoslo, Paulo. Te propongo sentarnos nuevamente con los artistas, con la gente que ha estado involucrada en el Estímulo, con el mismo director del instituto. Hagamos una evaluación de esto. Pensemos que el próximo año ya no estará quien hoy dirige el instituto, ni yo estaré en el Congreso; vendrán nuevos legisladores y tenemos que dejar todo listo, para que no empiecen de cero otra vez. Hagamos la evaluación y veamos qué podemos modificar, para que no solo quede presupuestado en 2021, sino que quede como algo permanente. Si en algún momento se piensa en echar atrás esto, que se tengan que reformar leyes para hacerlo. Y otra cosa: lo que se haya hecho mal, bueno, pues hay que hacer una autocrítica entre todos, con el ánimo de que esto realmente favorezca a quien debe favorecer.

    Paulo Galindo:
    Claro. Pues, María Dolores, te agradezco mucho que te hayas tomado estos minutos.

    María Dolores del Río:
    Muchísimas gracias a ti y gracias por el talento creativo tuyo y de tu familia. Muchas gracias.

    Paulo Galindo:
    Te agradezco mucho. Buena tarde. Nos vemos. María Dolores del Río.

    La entrevista completa puede verse en el canal de YouTube de El Mentidero. Ver aquí


  • El Arte como Agente de Cambio: Conversación con Antonio Crestani

    El Arte como Agente de Cambio: Conversación con Antonio Crestani

    Esta es una transcripción realizada por Inteligencia Artificial.

    Entrevista realizada en Octubre del 2020.

    Paulo Galindo:
    Estamos con nuestro invitado de hoy en El Mentidero 2.0, un invitado de lujo: talentoso, guapo, inteligente, imprescindible, nuestro queridísimo amigo Antonio Crestani. ¡Oye, Toño! ¿Cómo estás? Gracias por estar con nosotros.

    Antonio Crestani:
    Gracias, Paulo, pero creo que ahora ya te debo unas chelas después de esta presentación, y más con los calores que debe haber allá en tu tierra.

    Paulo Galindo:
    No, hombre, no, hombre. Esas chelas saben deliciosas en este calorcito, pero te las debemos nosotros a ti por tu generosidad y por regalarnos estos minutos para platicar un ratito sobre el arte y el teatro. Eres un hombre que se formó en el arte, en las tablas, en el Centro Universitario de Teatro; después fuiste su director, estuviste a cargo de teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México, en vinculación cultural, en la Secretaría de Cultura Federal… En fin, muchísimas cosas. Creo que eres el ideal para conversar sobre estos temas. Mira, aquí tenemos una amiga que también quiere platicar. Y bueno, quería preguntarte: ¿Tú crees que el arte es importante, es imprescindible para la vida? Digamos, ¿el arte y la cultura son esenciales para la vida de todos los seres humanos, de los mexicanos?

    Antonio Crestani:
    El arte está en todo lo que hacemos, lo veamos o no. Desde el diseño en la ropa que usamos hasta en los aparatos tecnológicos que tenemos. El arte se ha desarrollado muchísimo en el diseño últimamente. Estamos en contacto permanente con el arte: con la arquitectura, los libros, la pintura, con muchísimas manifestaciones, nos gusten o no. Hay algunas que nos gustan más y otras con las que no conectamos tanto, pero creo que siempre estamos en contacto con el arte. Es parte del ser vivo, y es algo a lo que creo que no se puede renunciar.

    Paulo Galindo:
    Oye, Toño, ¿el teatro transforma? ¿Transforma sociedades, transforma personas? ¿Qué es el teatro para ti en ese contexto?

    Antonio Crestani:
    Yo creo profundamente en la posibilidad transformadora del teatro y del arte en general, pero creo que primero que nada debe ser de excelencia. Hay un compromiso muy grande por parte de los hacedores de teatro, de los teatreros, o como se les quiera llamar, y de los creadores, de realmente hacer lo que quieren hacer de la mejor manera posible. Porque luego, vaya, que vacunamos a los espectadores cuando van a ver cierto tipo de obras, ¿no? El teatro es como el cine: no todos los géneros de películas te gustan. A algunos les gusta el cine mudo, a otros las películas de vaqueros, a otros las de terror, y a otros no les gustan las películas de terror. Y uno, conforme va experimentando el arte, va decantando qué es lo que le gusta y a qué tiene más afinidad. Y es parte de lo que hay que ir encontrando, no solo como espectador de cine o teatro, sino también como lector, como asiduo a museos, a obras plásticas, a la arquitectura. No toda la arquitectura tiene por qué gustarte. Yo creo que no todas las mujeres tienen por qué gustarte, ¿no? Uno con el tiempo se va dando cuenta, ah, pues estas mujeres me gustan si son así o asado, y seguramente otros dirán, ah, no, pues a mí los chavos me gustan si son así o asado. Es un proceso de ir descubriendo con el tiempo qué es lo que te atrae y a qué quieres dedicarte. Pero creo que lo importante es estar abierto a la experiencia de conocer algo que quizá todavía no conoces.

    Paulo Galindo:
    Oye, Toño, entre quienes nos ven, han platicado con nosotros, por ejemplo, que conoces a la maestra Raquel Araujo de Mérida, y tenemos colegas que trabajan en otros estados del país, como los del «Rinoceronte Enamorado» en San Luis Potosí, con los que hemos estado platicando. Quisiera preguntarte, porque sé que lo conoces bien: ¿Cómo ves el panorama del teatro en los estados? ¿Cómo ves a las compañías? ¿Están ejerciendo la fuerza que pueden sobre sus propios espectadores? Es decir, ¿están desarrollando esta tarea de generar nuevos públicos? ¿Cómo anda ese universo por ahí?

    Antonio Crestani:
    Es muy desigual. Desafortunadamente, uno encuentra muchos universos dentro de México en la parte escénica. La Ciudad de México es un caso aparte, porque a pesar de que se hace mucho teatro y hay muchos recintos escénicos, también la calidad y la demanda por ocupar esos espacios es altísima. Y nos encontramos con que hay ciudades, no estados completos, sino ciudades, donde hay una importante presencia y trayectoria teatral. Sin lugar a dudas, Monterrey, Hermosillo, Mérida, algo en Guadalajara y algunas otras ciudades tienen un panorama teatral destacable. Pero hay otras donde el panorama es muy, muy escaso y las condiciones para los creadores son extremadamente limitadas, tanto en cuanto a espacios como en cuanto a presupuestos. Uno se construye como creador, como actor, director de escena y como espectador, en función de lo que tiene la posibilidad de ver de sus colegas. Si tienes la posibilidad de asistir a diferentes tipos de espectáculos, nacionales e internacionales, como en los festivales, es ahí donde encuentras otras maneras de hacer las cosas y tienes parámetros para saber dónde te encuentras. Por eso creo que es fundamental en la parte escénica poder tener la mayor cantidad de festivales e intercambios. Hay ciudades, vuelvo a lo mismo, que no tienen recintos o no tienen presupuestos, y cada vez son más limitados para poder presentar obras de otros estados o países. Y es ahí donde también surgen ciertos contactos. Una de las obras que, como espectador, más me han marcado en varias décadas fue de una compañía de un lugar en Rusia llamado Yakutia. Yo tampoco conocía ese lugar, perdido allá en el norte de Siberia, imagínate. Una compañía de Yakutia vino a un festival cervantino y presentó una obra que tenía ciertas partes traducidas y que para mí fue toda una experiencia transformadora. Creo que eso es a lo que debemos aspirar como teatreros: lograr que nuestros espectadores tengan una experiencia de transformación cuando van al teatro. Cuando uno compra un boleto de cine, y perdón que me refiera tanto al cine, pero es que creo que es un buen referente, ya que el teatro no tiene tantas oportunidades. Pero cuando compramos un boleto de cine, ¿qué queremos? Queremos, sobre todo, pasárnosla bien. Y si nos emociona, nos hace reflexionar, nos deja algún mensaje o nos da algún conocimiento, eso es un plus. Pero lo primero que el espectador busca es desconectarse.

    Paulo Galindo:
    Lo primero es desconectarse del mundo, ¿no? Quieres ir al cine y desenchufarte.

    Antonio Crestani:
    Exacto. Y lo mismo pasa cuando uno abre un libro, compra un boleto, va a una exposición, a un concierto, o ve una película. El espectador está haciendo una apuesta a ciegas, porque realmente no sabe qué se va a encontrar. Por más que le hayan dicho: «Oye, no te pierdas tal libro, no dejes de ir a este concierto, no puedes dejar de ver esta plática», no sabe a qué se va a enfrentar. Está haciendo un acto de fe, y como creadores, no debemos traicionar ese acto de fe. No debemos fallar, y la única manera de no fallar es dar todo y más cada noche que nos paramos sobre un escenario. Eso es lo que intento hacer cada vez que estoy en el escenario como actor o cuando dirijo una obra de teatro: corresponder a ese acto de fe que el espectador hace al acercarse al teatro. Porque para que un espectador vaya al teatro, va en contra de todo. Es como un salmón. Es más fácil quedarse en casa, calientito, viendo la tele, escuchando algo, platicando con la familia. Todo es más cómodo, ¿no? Pero hay que salir, subir al coche, enfrentar el tráfico, la temperatura, el frío, el calor, hacer fila, buscar estacionamiento, y a veces hasta llueve.

    Paulo Galindo:
    Exactamente.

    Antonio Crestani:
    Todo está en contra. Pero si, cuando te sientas y se da la tercera llamada, comienza la posibilidad de tener una experiencia única que no puedes vivir en ningún otro lado, entonces todo vale la pena. Es cuando la magia del teatro cumple con el espectador y, creo yo, debería ser más cotidiana, más constante. Pero sí, es difícil. El teatro a nivel nacional es muy complicado. Hay algunas compañías que, con mucho esfuerzo y contra todo, han podido subsistir. Porque también el teatro es una experiencia artística que requiere inversión debido a su naturaleza presencial.

    Paulo Galindo:
    Claro. Pues Toño, se nos acabó el tiempo, se va rapidísimo. Te agradezco muchísimo que te hayas tomado este tiempo para platicar un poquito con nosotros y con el público de El Mentidero, al que siempre animamos a que haga la apuesta a la que te refieres. Que venga a El Mentidero y sienta que ganó la apuesta de vivir una experiencia única que no hubiera vivido de no haber estado con nosotros. Eso nos anima muchísimo, porque además nos llena de orgullo ver cómo el espectador sale con un rostro muy distinto al que tenía cuando llegó. Porque efectivamente el espectador llega pensando en mil cosas, en el estacionamiento, en esto, en lo otro, pero sale, en la mayoría de los casos, y puedo decirlo con mucho orgullo, con otro rostro. Y esa es una apuesta que creo estamos logrando. Si no, ya nos dirán en los comentarios que eso es mentira, porque ya no se puede mentir tan fácilmente. Así que espero que nos den la razón. Te agradezco mucho, Toño, que hayas estado con nosotros. ¿Cuándo veremos una pieza tuya nueva en el teatro? ¿Estás dirigiendo? ¿Estás montando algo? ¿Qué andas haciendo?

    Antonio Crestani:
    Sí, mira, ahorita voy a dirigir ópera. ¡Órale! Sí, por primera vez voy a dirigir una ópera de Federico Ibarra. Es una obra que habla sobre Drácula. Es una ópera de terror, de las cuales realmente hay muy pocas, y se llama «Despertar al sueño» con la Orquesta Sinfónica del Estado de México. Nos estaremos presentando pronto. Ya te estoy dando la primicia a ti. Oh, padrísimo. La primera primicia de mi vida. Nos estaremos presentando en la Sala Felipe Villanueva a principios de noviembre y en el Festival de las Almas en Valle de Bravo. Ahí también habrá dos funciones. Así que estoy en una nueva experiencia para mí.

    Paulo Galindo:
    Híjole, pues muchísima mierda, Toño, muchísima mierda. Felicidades, esperamos verla.

    Antonio Crestani:
    Los que no saben, así nos deseamos suerte los teatreros: no nos deseamos suerte, nos deseamos mierda. Exacto. Y es muy bonito saber, si tenemos unos segundos, que se desea mierda porque antes en los corrales de comedias, cuando llegaban las carrozas tiradas por caballos, al irse de la función, los caballos dejaban sus «regalitos». Entonces, si había mucha mierda fuera del teatro, significaba que había sido un éxito. Por eso se desea mierda. Se desea mucha mierda, que haya muchos espectadores y que sea un éxito. Es la manera que tenemos los teatreros de augurarnos lo mejor. Así que no se asusten, ¿eh?

    Paulo Galindo:
    ¡Exacto! ¡El buen augurio es la mierda! Gracias, Paulo. Un gusto. Te mando un fuerte abrazo. La compañía te manda también un fuerte abrazo. Es un gusto platicar contigo siempre. Muchas gracias, Toño Crestani.


    La entrevista completa puede verse en el canal de YouTube de El Mentidero. Ver aquí

  • Mario Cantú: Creando Realidades desde el Teatro

    Mario Cantú: Creando Realidades desde el Teatro

    Esta es una transcripción realizada por Inteligencia Artificial.

    Entrevista realizada en mayo del 2023.

    Paulo Galindo: Ya está con nosotros nuestro queridísimo invitado, el gran teatrero y dramaturgo mexicano, una figura destacada de la escena teatral contemporánea, Mario Cantú. Es un placer tenerte en la quinceava edición de la Muestra Nacional de Teatro de Península a Península, ahora en modalidad virtual. Hemos disfrutado de tus obras en ediciones pasadas y es un honor tener tu presencia virtual hoy.

    Mario Cantú: Muchas gracias, Paulo. También es un gusto para mí, y aunque extraño la presencialidad y Hermosillo, especialmente las calurosas fiestas del PITIC, participar virtualmente es igualmente emocionante.

    Paulo Galindo: Mario, siempre serás un invitado de lujo en esta muestra. Hoy nos gustaría saber más sobre tus inicios. ¿Podrías compartir con el público de El Mentidero cómo fue tu primer encuentro con el teatro? ¿Recuerdas el momento exacto que marcó tu primer flechazo con el teatro?

    Mario Cantú: Definitivamente recuerdo ese momento. Aunque la primera vez que me preguntaron no fue tan agradable. Era una de esas obras para niños con botargas, y yo, como niño, me sentí casi ofendido por la simplificación. Me preguntaba si realmente pensaban que no podía ver al actor detrás de la planta. Esa experiencia inicial fue más bien desastrosa y me dejó una mala impresión del teatro. Sin embargo, también recuerdo haber asistido al recital de ballet de una prima, que me impactó de manera muy positiva. Esa dualidad de experiencias marcó mis primeros encuentros con el mundo escénico.

    Paulo Galindo: Esa mixtura de experiencias parece haber sido bastante formativa. ¿Podrías expandir sobre cómo estas experiencias influyeron en tu trayectoria hacia convertirte en dramaturgo?

    Mario Cantú: Después de ese inicio turbulento, me alejé del teatro durante mi adolescencia. Sin embargo, en la secundaria, me uní a un club de teatro principalmente porque me dijeron que el instructor rara vez asistía. A pesar de esa falta de formalidad, fue allí donde realmente comencé a encontrar mi pasión. La primera obra en la que participé fue casi por accidente, pero terminó siendo una experiencia reveladora. Comencé a disfrutar estar en el escenario, y cada semestre me involucraba más. Finalmente, en la universidad, vi una obra dirigida por Coral Aguirre que realmente definió el tipo de teatro que quería hacer. Eso solidificó mi amor y mi dirección en el teatro.

    Paulo Galindo: Es interesante cómo a veces las experiencias menos estructuradas nos llevan a nuestros verdaderos intereses. Hablando de transformación, ¿cómo ves el papel del teatro en la transformación social?

    Mario Cantú: El teatro, al igual que todas las artes, tiene un papel fundamental en imaginar y prefigurar cambios en la sociedad. Desde la predicción de los viajes lunares por Julio Verne hasta las temáticas sociales en obras como «Casa de Muñecas», el teatro no solo refleja la realidad sino que también la desafía y transforma. Es en esa capacidad de presentar y crear realidades donde el teatro encuentra su verdadera fuerza transformadora.

    Paulo Galindo: Claramente, el teatro va más allá de la mera representación. Con respecto a tu proceso creativo, ¿cómo abordas la escritura de tus obras?

    Mario Cantú: No busco enviar mensajes o moralejas a través de mis obras. Mi enfoque está en proporcionar a los actores las herramientas necesarias para conmover al público. Pienso en el actor primero, cómo seducirlo con mi texto, y cómo esos textos ayudarán a crear una conexión real con el público. Es un trabajo colaborativo donde cada elemento del teatro contribuye a esa experiencia compartida, no solo para lucirse individualmente sino para enriquecer la obra como un todo.

    Paulo Galindo: Mario, ha sido un placer profundizar en tus perspectivas sobre el teatro y tu enfoque como dramaturgo. Esperamos con ansias poder ver más de tu trabajo en nuestras futuras producciones y, con suerte, pronto en una configuración presencial.

    Mario Cantú: Definitivamente, Paulo. Agradezco la oportunidad de compartir aquí y espero que la próxima vez podamos encontrarnos en persona. Parece que ya se ve la luz al final del túnel, esperemos que no sea un tren (risas).

    Paulo Galindo: Muchas gracias, Mario, por esta enriquecedora conversación y por tu contribución al teatro mexicano. Un aplauso enorme para ti en esta muestra nacional de teatro.

    La entrevista completa puede verse en el canal de YouTube de El Mentidero. Ver aquí

  • Jorge León: Del Escenario a la Vida Real, Lecciones del Arte Dramático

    Jorge León: Del Escenario a la Vida Real, Lecciones del Arte Dramático

    Esta es una transcripción realizada por Inteligencia Artificial.

    Entrevista realizada en Mayo del 2021

    Paulo Galindo: ¡Estamos listos para charlar con nuestro querido amigo y talentoso, Jorge León! Carnal, qué gusto hablar contigo aunque sea virtual.

    Jorge León: Igualmente, hermano. Un placer estar aquí.

    Paulo Galindo: En El Mentidero tenemos mucha audiencia que viene al teatro por primera vez. Me gustaría saber, ¿cómo fue tu primera experiencia en el teatro como espectador?

    Jorge León: Recuerdo dos momentos clave como espectador. El primero fue en un ensayo de una obra llamada «Los pájaros se van con la muerte», en la que mi madre actuaba. Era muy pequeño y el ensayo me afectó profundamente, hasta el punto de aterrorizarme. La otra experiencia fue viendo una obra con mi madre y Carmen Galindo, dirigida por Jorge Velarde. Ese drama me conmovió y me hizo cuestionarme sobre el arte escénico.

    Paulo Galindo: ¿Cómo ha sido tu experiencia interactuando con nuevos espectadores en tu carrera?

    Jorge León: He tenido la fortuna de presentar obras en comunidades donde la gente nunca había visto teatro antes. Es increíble ver la reacción de quienes experimentan el teatro por primera vez. Es una gran responsabilidad y una oportunidad para crear nuevos públicos.

    Paulo Galindo: Has hecho teatro en diferentes lugares, ¿cómo compararías hacer teatro en tu ciudad natal y en la Ciudad de México?

    Jorge León: Hacer teatro en diferentes contextos siempre presenta sus desafíos. En la Ciudad de México, el enfoque está mucho en el texto, mientras que en otros lugares puede haber más espacio para el teatro físico. Es esencial mantenerse entrenado y en forma, no solo por estética, sino por la demanda física de las actuaciones.

    Paulo Galindo: Hablando de formación, ¿cómo enfocas el trabajo del cuerpo en tus clases?

    Jorge León: Enseño la importancia de mantener el cuerpo del actor entrenado. No se trata de la apariencia física, sino de la capacidad de manipular energía, ser flexible y resistente. Es vital para mantener la presencia en escena, especialmente en producciones exigentes.

    Paulo Galindo: Finalmente, ¿qué mensaje darías a alguien que nunca ha asistido al teatro?

    Jorge León: Animo a todos a probar el teatro al menos una vez. Es una experiencia única que permite conectar de maneras que otros medios no pueden. Es una forma poderosa de compartir y experimentar historias que pueden transformar vidas.

    La entrevista completa puede verse en el canal de YouTube de El Mentidero. Ver aquí

  • Claudia Landavazo: La Magia de Habitar el Escenario y Conectar a Través del Movimiento

    Claudia Landavazo: La Magia de Habitar el Escenario y Conectar a Través del Movimiento

    Esta es una transcripción realizada por Inteligencia Artificial.

    Entrevista realizada en Mayo del 2021.

    Realizada vía videollamada por Paulo Galindo a Claudia Landavazo en octubre de 2020, en el marco del programa «El Mentidero, Live 2.0». Esta producción fue realizada por la Compañía Teatral del Norte, A.C. durante la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19.

    Paulo Galindo: Ya está con nosotros la invitada del día de hoy, nuestra queridísima amiga y talentosa, Claudia Landavazo. ¡Bienvenida! Eres la primera entrevistada presencial en el foro Roberto Méndez.

    Claudia Landavazo: Qué gusto estar acá, muchas gracias por invitarme.

    Paulo Galindo: Claudia, estamos charlando con nuestros amigos de Facebook y otros seguidores en las redes, y descubrimos que muchos han venido por primera vez al teatro a El Mentidero. Nos cuentan cómo fue ese primer flechazo, ese momento exacto en el que te enamoraste del teatro, de la danza. Cuéntanos de ese momento.

    Claudia Landavazo: Mi primer encuentro con la danza fue como un primer beso. No tenía ningún precedente escénico cuando decidí que quería ser bailarina. Recuerdo un cuadro de bailarinas que vi de niña que me fascinó. Sin embargo, no vi una actuación de danza hasta después de haber empezado a estudiarla. Fui a la Ciudad de México de pequeña y vi «Anita la huerfanita», una obra de teatro musical. Aunque no era danza, el teatro me capturó completamente.

    Paulo Galindo: ¿Cómo te afectó esa experiencia?

    Claudia Landavazo: Fue transformador. Aunque inicialmente estudiaba ballet en Hermosillo y no había visto danza contemporánea, al ver a mis maestros en una obra, supe que eso era lo que necesitaba. Quería habitar ese mundo escénico. Aunque era muy joven, esa experiencia definiría mi camino en las artes.

    Paulo Galindo: Has mencionado cómo ese enamoramiento inicial ha evolucionado. ¿Sigues sintiendo esa pasión por la danza?

    Claudia Landavazo: Absolutamente. La relación con la danza ha tenido sus altibajos. Ha habido momentos difíciles y momentos de cuestionamiento, pero siempre vuelvo a ella. La danza no es solo lo que aprendí; es una exploración más amplia de lo que significa ser un ser humano en movimiento.

    Paulo Galindo: En ese sentido, ¿cómo crees que el arte, como la danza, puede transformar a la sociedad?

    Claudia Landavazo: El arte es una herramienta fundamental para la transformación social. A través de mi trabajo, he buscado que no solo sea una experiencia transformadora para mí, sino también para los demás. He trabajado en comunidades y en reclusorios, buscando conectar a través del cuerpo y el movimiento. Aunque a veces es difícil, siempre hay un momento en el que la conexión sucede.

    Paulo Galindo: Finalmente, ¿cómo invitarías a alguien que nunca ha ido al teatro o visto una obra de danza?

    Claudia Landavazo: Invitaría a probar algo diferente. El teatro y la danza no solo son para ver o escuchar; son experiencias que involucran todos tus sentidos. Son formas de conectar con los demás y con uno mismo de manera profunda y significativa. Así que, anímense a experimentar, a vivir algo único en el teatro.

    La entrevista completa puede verse en el canal de YouTube de El Mentidero. Ver aquí

  • El Teatro como Vocación: Alicia Martínez y su Amor por las Artes Escénicas

    El Teatro como Vocación: Alicia Martínez y su Amor por las Artes Escénicas

    Esta es una transcripción realizada por Inteligencia Artificial.

    Entrevista realizada en Mayo del 2020.

    Paulo Galindo: Ya está lista desde la Ciudad de México una sonorense destacada en el teatro y en las artes, talentosa y guapa, nuestra queridísima amiga Alicia Martínez. ¡Bienvenida, amiguita! Es un gusto platicar contigo, siempre ha sido un gusto y ahora queremos compartir esta conversación con todos los que nos siguen en Facebook y en las redes de El Mentidero. Platícanos, tú eres una mujer de teatro y siempre lo has sido. Me gustaría que nos platicaras cómo fue que te enamoraste del teatro, qué momento fue, qué día, qué edad tenías en el que dijiste: «Híjole, esto es lo que yo quiero hacer en la vida».

    Alicia Martínez: Fíjate que no me acuerdo qué día fue, porque no me acuerdo ni qué comí ayer. Pero sí tengo muy claro cómo fue ese momento. Fue a principios de los noventa, cuando fui a ver a una gran amiga de la secundaria en su examen final de un taller de teatro en la universidad. Cuando la vi actuar, dije: «Guau, yo quiero hacer eso». Y luego ella y yo nos metimos a un taller de actuación con Chico Tenka. Siempre estaré muy agradecida con él por cómo supo llegar a sembrar esa semilla del teatro en mí.

    Paulo Galindo: [Interrupción técnica por problemas de conexión.]

    Alicia Martínez: [Risas] Así fue, así fue. Vi ese taller y después decidí entrar al CEDART para reiniciar mi preparatoria con un enfoque en teatro. Mi amiga nunca volvió a hacer teatro, se convirtió en diseñadora. Yo, por otro lado, continué estudiando teatro en la academia y en CEDART, y tenía clarísimo que después de la prepa me iría a la Ciudad de México a seguir estudiando. Así se dieron las cosas.

    Paulo Galindo: Hablas de cómo esos primeros encuentros con el teatro te definieron. ¿Cómo fue el proceso de decidirte por esto como tu carrera y cómo manejaste la transición hacia estudios formales en teatro?

    Alicia Martínez: Fue un camino natural pero intenso. Estaba en una obra, «Los Pasos de la Gran Ocasión» de Luisa Josefina Hernández, y fue la semilla que Chico Tenka sembró en mí. Luego, tuve la oportunidad de asistir a un festival universitario y ver una obra del CUT. Eso cambió mi enfoque completamente. A partir de ahí, me preparé y eventualmente fui aceptada en el CUT, donde me formé bajo la tutela de maestros excepcionales.

    Paulo Galindo: Es fascinante escuchar cómo un encuentro puede cambiar toda una trayectoria. Ahora, para cerrar, me gustaría que compartieras, ¿cómo invitarías a alguien que nunca ha visto teatro, que tal vez esté escuchando esta entrevista, a que experimente por primera vez esta forma de arte?

    Alicia Martínez: Invitaría a cualquier persona que esté curiosa sobre el teatro a que se dé la oportunidad de experimentar algo único. El teatro no es solo una representación; es una experiencia viva que se comparte entre el público y los actores. Es un diálogo en tiempo real, una comunión de emociones y pensamientos que se entrelazan en una sala. Anímense a experimentar el teatro y descubran cómo puede hablar directamente a sus vidas, cómo puede cambiarlas.

    La entrevista completa puede verse en el canal de YouTube de El Mentidero. Ver aquí


  • De la Vocación a la Pasión: Héctor Acosta y su Amor por el Arte

    De la Vocación a la Pasión: Héctor Acosta y su Amor por el Arte

    Esta es una transcripción realizada por Inteligencia Artificial.

    Entrevista realizada en mayo del 2021.

    Paulo Galindo: Ya está con nosotros el grandísimo, talentosísimo, querido amigo Héctor Acosta. Querido maestro, bienvenido. Un placer tenerte en El Mentidero. Sabes que es tu casa; ya has estado aquí. Estuviste en la edición pasada del Mentidero Live.

    Héctor Acosta: Así es, estuvimos aquí presentes.

    Paulo Galindo: Con Paloma y parte de la banda.

    Héctor Acosta: Parte de la banda del Mentidero, claro.

    Paulo Galindo: Estamos muy contentos de tenerte hoy para que nos platiques sobre ese momento tan especial en el que te enamoraste de la música. ¿Cuándo fue? ¿Qué escuchaste? ¿Qué edad tenías? ¿Recuerdas el lugar en el que estabas cuando decidiste que esto era lo que querías hacer en tu vida?

    Héctor Acosta: Bueno, les cuento que empecé a estudiar piano desde niño, desde los seis años, y para mí era un juego. Me gustaba mucho escuchar, pero siempre la sociedad te dice que no te enamores tanto, porque es una afición, una profesión. Así que uno se queda con ese acuerdo mental. Sin embargo, me encontré con el maestro Jesús Lee, en paz descanse, quien estaba a cargo del coro de la universidad. Estaban en ensayos de una ópera, «Cavalleria Rusticana», a finales de los noventas. Yo era un adolescente y me acerqué por casualidad. Desde el primer ensayo, algo sucedió. Ya tenía gusto por la música, me gustaba estar en el piano, pero faltaba ese «click». Desde entonces, no me di cuenta de cuándo estaba completamente seguro de que eso era lo que quería ser en mi vida. Empezó un cambio de planes; estaba interesado en la ingeniería civil, pero decidí estudiar música. A pesar de los consejos en contra, ya era una convicción, una vocación, un llamado. Es algo inexplicable; solo se siente.

    Paulo Galindo: Totalmente. Para los creadores, es difícil describir ese momento. Es como un jalón, un flechazo de vocación.

    Héctor Acosta: Exactamente. La vocación siempre está ahí, pero hay un episodio, algo que lo detona. Está en potencialidades, pero hay un detonante que instala, que explota, y ya no hay marcha atrás. Las dudas cambian de vocación a logística, a cómo lo voy a hacer.

    Paulo Galindo: ¿Cómo lo voy a lograr, no?

    Héctor Acosta: Sí, siempre hay un detonante. Para algunos, es ir a un evento, ver una obra o un concierto. En mi caso, fue asistir a los ensayos de esa ópera.

    Paulo Galindo: Ocurre mucho, no sé si te pasa, que a los actores nos preguntan a qué nos dedicamos, y siempre surge el comentario de que siempre quisieron ser actores, pero nunca tomaron la determinación. Es ahí donde está ese misterioso «click» de decidir dedicarse a esto.

    Héctor Acosta: Exactamente. Creo que todos tenemos una inclinación hacia el arte. La música es la más escurridiza, entra por el oído sin pedir permiso. Todos, incluso los más antiartísticos, tienen una preferencia musical. El arte es una característica humana que nos diferencia de los animales. Aunque algunos se quedan en el camino por diferentes razones, a menudo son los públicos más fieles y difusores de las artes.

    Paulo Galindo: Como creador, ¿cómo ves la responsabilidad hacia los nuevos espectadores? ¿Cómo hacer que experimenten esa sensación de enamoramiento con las artes?

    Héctor Acosta: El repertorio musical es diverso y no se puede tocar todo. Estamos en un momento en que debemos ser creativos y generar nuevas estrategias. La gente, necesitada de eventos debido a la pandemia, está más receptiva al arte. Creo que debemos lanzar propuestas con impacto, no solo complejas, y eso puede llevar a un renacimiento en las artes.

    Paulo Galindo: Y tu primer encuentro con el teatro, ¿cómo fue?

    Héctor Acosta: Tuve encuentros casuales con el teatro, pero el más significativo fue con el montaje de la ópera «Los tres centavos» de Hilda Valencia en la Universidad de Sonora. Fue un proyecto pedagógico que requería meses de preparación, y ahí me di cuenta de lo importante que era para mí el teatro. A partir de ahí, me involucré más en el teatro y me fascinó el papel de la música en él.

    Paulo Galindo: ¿Y cómo invitarías a alguien por primera vez al teatro?

    Héctor Acosta: Les diría que vivan algo distinto. El teatro es una experiencia sensorial completa. No solo es ver, sino involucrarse con los personajes y la historia. Es una experiencia vibracional y sensorial. Para aquellos que buscan nuevas experiencias, el teatro ofrece una de las más antiguas y profundas formas de conexión humana.

    Paulo Galindo: Ahora que está de moda buscar nuevas experiencias, el teatro es una de las más antiguas y está al alcance de todos.

    Héctor Acosta: Exactamente. No hay nada nuevo bajo el sol. Las nuevas experiencias solo buscan nuevas formas de presentar la misma experiencia humana. El teatro es tan antiguo y profundo como cualquier tecnología moderna, pero ofrece una experiencia humana completa.

    Paulo Galindo: Con eso nos quedamos, Héctor. Muchísimas gracias por acompañarnos en El Mentidero Live.

    Héctor Acosta: Muchas gracias, Paulo.


    La entrevista completa puede verse en el canal de YouTube de El Mentidero aquí.

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