Develación de placa por 100 representaciones de la obra Romeo & Julieta, el amor en los tiempos del tiktok.

Discurso integro, leído por el Mtro. Sergio Galindo en la ceremonia.
Buenas noches: un honor compartir esta develación con quien da nombre a este foro, nuestro querido amigo el Maestro Roberto Méndez y con el respetado y también amigo periodista Conrado Quezada.
De un tiempo acá, la emblemática ceremonia de la develación de placa en el teatro, se ha vuelto casi un acto rutinario. Se devela placa para celebrar por ejemplo una primera temporada, aunque esta conste de 25, 30 o cuando más, de 50 funciones. No es mi intención deslegitimar aquí el esfuerzo, en tanto que ciertamente las condiciones en las que se ha venido haciendo teatro en México los últimos años, han cambiado mucho. Y es justamente en el marco de estas nuevas y en muchos sentidos adversas condiciones, que llevar a cabo la develación de una placa que celebra 100 funciones, como hace años exigía la tradición, se vuelve aún más relevante. Hablo del teatro que se hace en todo el País incluida por supuesto la hoy más que nunca centralizadora Ciudad de México. Pero hablo sobre todo de un teatro que se hace a partir del esfuerzo privado. De un teatro que a lo largo de 31 años, que son los que cumple nuestra Compañía Teatral del Norte, ha venido creando un público que le ha sido fiel a través de sucesivas generaciones, sencillamente porque ha sabido dialogar con él, porque el teatro que hace lo hace pensando en su entorno inmediato y con los elementos que este le ofrece, como su particular forma de nombrar, entender y afrontar los problemas, injusticias frustraciones, aspiraciones, sueños y anhelos que experimentan quienes habitan ese entorno del que se siente orgullosamente parte.

Hoy, la Compañía celebra de la mano, nada más ni nada menos que de W. Shakespeare, lo que sin duda puede ser calificado como una hazaña, producto del esfuerzo, la disciplina, la creatividad y la constancia de un gran equipo.. Ya sabíamos, sí, que Shakespeare es un autor universal por la universalidad de sus temas. La gran sorpresa de este montaje, ha sido la desfachatez con la que dialoga justamente con el dramaturgo inglés y con nuestro entorno, haciendo añicos la rigidez, la solemnidad y el carácter exclusivo con los que los falsos cosmopolitas lo han querido encasillar para apropiárselo e intentar verse reflejados en esa figura de bronce inalcanzable para el común de los mortales, a lo que estoy seguro el dramaturgo se hubiera negado.

Pero centrémonos en lo verdaderamente importante, en lo único que otorga verdadero sentido al fenómeno escénico, al teatro, pues: la respuesta del público. De un público que hoy, más que nunca, se encuentra rodeado de múltiples opciones de interés y entretenimiento, muchas de las cuales se hayan ancladas a la comodidad de la casa. Ese público que semana tras semana ha decidido dejar ese confort hogareño, pagar un boleto y trasladarse al Mentidero para no sólo atestiguar con su presencia lo que de manera única e irrepetible en el tiempo acontecerá frente a sus ojos, sino para unirse a un colectivo y formar parte activa de ese fenómeno escénico sin el que su presencia, repito, no podría consumarse. Sin esa respuesta, no estaríamos ahora llevando a cabo esta ceremonia, orgullosos como lo estamos, de ser parte de esta Compañía. Para decirlo pronto, sin esa respuesta no estaríamos aquí, en la que hoy es nuestra casa: El Mentidero.
Soy testigo de este proyecto de montaje desde el momento mismo en el que empezó a gestarse en la mente de Paulo, su director. Un proyecto no exento de riesgos, que han sido justo los que lo animaron a lanzarse, a sabiendas de que es el único camino del crecimiento profesional y la forma más eficaz de abrir nuevas opciones al público sin dejar de atender su realidad. Un proyecto que ha puesto a prueba las capacidades propias y las de un equipo talentoso y comprometido que, cien funciones lo atestiguan, alcanza hoy con éxito la otra orilla. Un proyecto que hoy vemos realizado en tres montajes Shakesperianos: Andrónicus, Hamlet y este Romeo y Julieta. Tres montajes que han sido llevados a Colonias populares y pueblos de la Sierra, sometiendo a su máximo los riesgos referidos, para mostrar que es posible, sin poses ni pedanterías, acercar con éxito un clásico del tamaño de Shakespeare a un público que incluso nunca había presenciado una obra de teatro.

Por último, deseo dejar constancia aquí, de que si bien nuestra Compañía se ha hecho acreedora, en virtud de la postulación con proyectos sólidos y bien fundamentados, a algunos apoyos ocasionales de carácter institucional, nada nos ha sido regalado. Ha sido la constancia, la imaginación, el profesionalismo y la pasión con las que se ha enfrentado una labor no exenta de obstáculos burocráticos y de variada índole, lo que, hay qué insistir, junto a la esencial y generosa respuesta de ustedes, nuestro público, ha permitido que
estemos celebrando, este 2026, 31 años de nuestra Compañía Teatral del Norte, nueve de haber abierto las puertas de nuestra propia casa, El Mentidero y hoy, cien representaciones de Romeo y Julieta, el amor en los tiempos del Tik Tok.
A la develación de esta placa conmemorativa, serán nombrados cada uno de los integrantes del elenco estable, de producción, administración, difusión y demás personal que conforman nuestra Compañía.
A cada uno, mi reconocimiento, mi aprecio y mi respeto por su trabajo. A mi hijo Paulo, quien se encuentra al frente de este maravilloso equipo, mi admiración, mi solidaridad incondicional y mi cariño de siempre. A su compañera y jefa de producción, la querida e incansable Nicole, mi admiración y mi aprecio. ¡Larga vida, pues, a El Mentidero! ¡Y que viva el Teatro!
Hermosillo, Sonora, 22 de agosto de 2026